jueves, 24 de abril de 2014

La inteligencia musical.

Dicen que la música es un medio que te transporta a otro mundo. Para otros, endulza los momentos más amargos de la vida. O simplemente, es buena compañía. Para mí, en la reciente  entrada que tuve a esta bella expresión artística en forma de sonido que cautiva a tus oídos, es inspiración.
Qué bello es disfrutar la compañía del silencio, pero gozar de una buena melodía no le hace daño a nadie. La forma de coordinar los sonidos que vienen de distintos instrumentos, es simplemente magnífico. No conozco muchos estilos musicales, y mucho menos hablar de grupos y modas, simplemente, si me gusta, me lleva a crear.
Mis pasiones fluyen aún más si es en torno a una buena canción. ¿Ya les había dicho que parezco un niño en una dulcería cuando tengo un lápiz en la mano? Creo que sí, pero en fin, mi pasión es el dibujo a mano alzada y la música me permite mantener un flujo constante. Por alguna razón, siempre que dibujo, suena la misma canción en un momento determinado de mi inspiración, se titula “99Luftballons”.
Creo que me distraje del tema, porque fue un día bastante interactivo y rítmico. Ahora, yendo al grano, me encuentro en el patio de mi escuela, acabo de darle unos dulces a Andrea, Felipe y Diego, que son compañeros de segundo año.
El día es precioso, las hojas caen suavemente bailando  a manos del viento y  el sol brilla entregándonos un calor propio de otoño. Ha llegado… ¿nuestra tercera? ¿cuarta?... realmente no sé qué clase de ETO nos corresponde hoy, pero ya estoy entrando al taller de manualidades.
Es interesante la manera en la que trabajamos, no deja de sorprenderme y hoy nos toca interactuar con instrumentos musicales. De hecho nunca he sido tan bueno en el ámbito musical, pero nunca es tarde para aprender algo nuevo.
Entre las improvisadas melodías que ahogan el silencio, ahí estoy yo, tocando la guitarra. No me llevo bien con las guitarras, pero su sonido es tranquilo, relajante y motivador. Me estoy moliendo los dedos con las cuerdas.
Durante mi pobre intento de músico profesional nos convocan en grupos para seguir descubriendo a mi pequeña compañera instrumental. Con mis pares, empiezo a improvisar algo de música y nos sale bastante bien al momento de presentárselo a los demás. Pero no es el fin de la clase. Me he ofrecido para tocar algo que inspirara una sensación frente a los demás. Me ha tocado: “Carnaval”.
Parece una pequeña fiesta frente al escenario y me emociona mover las maracas. Son más amigables que mi guitarra, pero aún así, intentaré aprender a tocarla.
Me siento satisfecho, fue un día estupendo y la clase ya acaba. Demasiada música me da ánimos de mover la cadera, y no puedo dejar de hacerlo. Ahora sólo queda volver a casa y descansar un buen rato, tal vez dibuje.
PD: Esta entrada es para ti, Valeria (Facebook bajo su consentimiento). Gracias por ser una inspiración en mi vida, te adoro.