No soy una
persona que suele expresar lo que siente de manera verbal, se me hace difícil
sabiendo que reprimí mucho de mí durante 5 años, aprendiendo a llevar
sentimientos por mi cuenta. Sin embargo, hoy fue un día especial, me sentí
acompañado.
El tener a
alguien en quien confiar es difícil de encontrar. En los 18 años que he vivido
me he dado cuenta que la vida te trae muchas sorpresas, y que en este instante
comienzo a vivir una etapa llena de cambios. Quizá sea el momento para ser
quien realmente soy.
Debería
estar nervioso por tener una presentación donde me deba dejar fluir, sin
embargo, hay algo que me dice que no será así. Habrá que acompañar este acto
con un buen disfraz, y no se me ocurre nada mejor que un mimo.
¿Por qué un
mimo, te preguntarás?
Bueno, debo
expresar mis metas e ideales, mis sueños y deseos, debo ser quién realmente soy
de una manera creativa, algo que quiero que me represente. Escogí mi
preferencia sexual.
Ser gay no
me hace ni más ni menos que otros, soy una persona que sólo cambia un gusto.
Seguiré siendo el mismo que siempre ha estado para los demás.
Ser mimo
representa silencio, un silencio que reflejé en las personas que callan, que no
son capaces de expresar lo que sienten, que son personas discriminadas. Quiero
romper ese silencio.
Desde un
principio tenía la idea de hablar respecto al tema de manera objetiva, sin
embargo, al ver el rostro de cada uno de mis compañeros, la emoción me domina,
y no puedo dejar de lado mi sentir frente a eso.
Agradecerles
fue lo que quise hacer, lo que me salió del alma y lo que casi me hace derramar
lágrimas en el escenario. Sin embargo, no pude dejar de sonreír, porque fue un
momento hermoso que atesoraré en mi corazón.
Vi muchas
presentaciones, cada una poseía algo especial y propio de cada uno. Con la cara
llena de alegría, observaba estupefacto cada movimiento, gesto y mirada,
también oía cada palabra que salía de sus bocas buscando el tono adecuado para
saber qué era lo que querían transmitir.
Desde un
principio, la carrera de Terapia Ocupacional se ha ido adentrando en mí. No
estuve muy seguro, pero ahora siento que con cada momento que vivo en la
Universidad, la carrera ya me es propia.
Luego de
vivir la experiencia de hoy, rebosante de alegría, realicé un pequeño
experimento para alegrar la vida de alguna persona. Estuve actuando de mimo en
el metro con un cartel que decía: “Se regalan Abrazos”.
Qué
increíble es observar la reacción de las personas, algunas muy necesitadas y
otras poco inmutadas. Sólo sé que todas fueron capaces de devolverme la
sonrisa, por más vergüenza que les diera, pude regalar algo a un desconocido
sin nada a cambio, y creo que lo llevarán dentro de sus corazones.
PD: Sergio,
te dedico esta entrada. Gracias por todos los momentos que he pasado contigo.
¡Feliz cumpleaños!



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