jueves, 29 de mayo de 2014

La historia de un mimo

No soy una persona que suele expresar lo que siente de manera verbal, se me hace difícil sabiendo que reprimí mucho de mí durante 5 años, aprendiendo a llevar sentimientos por mi cuenta. Sin embargo, hoy fue un día especial, me sentí acompañado.
El tener a alguien en quien confiar es difícil de encontrar. En los 18 años que he vivido me he dado cuenta que la vida te trae muchas sorpresas, y que en este instante comienzo a vivir una etapa llena de cambios. Quizá sea el momento para ser quien realmente soy.
Debería estar nervioso por tener una presentación donde me deba dejar fluir, sin embargo, hay algo que me dice que no será así. Habrá que acompañar este acto con un buen disfraz, y no se me ocurre nada mejor que un mimo.


¿Por qué un mimo, te preguntarás?
Bueno, debo expresar mis metas e ideales, mis sueños y deseos, debo ser quién realmente soy de una manera creativa, algo que quiero que me represente. Escogí mi preferencia sexual.
Ser gay no me hace ni más ni menos que otros, soy una persona que sólo cambia un gusto. Seguiré siendo el mismo que siempre ha estado para los demás.
Ser mimo representa silencio, un silencio que reflejé en las personas que callan, que no son capaces de expresar lo que sienten, que son personas discriminadas. Quiero romper ese silencio.
Desde un principio tenía la idea de hablar respecto al tema de manera objetiva, sin embargo, al ver el rostro de cada uno de mis compañeros, la emoción me domina, y no puedo dejar de lado mi sentir frente a eso.
Agradecerles fue lo que quise hacer, lo que me salió del alma y lo que casi me hace derramar lágrimas en el escenario. Sin embargo, no pude dejar de sonreír, porque fue un momento hermoso que atesoraré en mi corazón.


Vi muchas presentaciones, cada una poseía algo especial y propio de cada uno. Con la cara llena de alegría, observaba estupefacto cada movimiento, gesto y mirada, también oía cada palabra que salía de sus bocas buscando el tono adecuado para saber qué era lo que querían transmitir.
Desde un principio, la carrera de Terapia Ocupacional se ha ido adentrando en mí. No estuve muy seguro, pero ahora siento que con cada momento que vivo en la Universidad, la carrera ya me es propia.
Luego de vivir la experiencia de hoy, rebosante de alegría, realicé un pequeño experimento para alegrar la vida de alguna persona. Estuve actuando de mimo en el metro con un cartel que decía: “Se regalan Abrazos”.
Qué increíble es observar la reacción de las personas, algunas muy necesitadas y otras poco inmutadas. Sólo sé que todas fueron capaces de devolverme la sonrisa, por más vergüenza que les diera, pude regalar algo a un desconocido sin nada a cambio, y creo que lo llevarán dentro de sus corazones.



PD: Sergio, te dedico esta entrada. Gracias por todos los momentos que he pasado contigo. ¡Feliz cumpleaños!

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