jueves, 15 de mayo de 2014

Para mí esto es baile.

Embobado por el amor, me encuentro a las afueras de una nueva clase de ETO. Hoy nos toca un tema relacionado con el movimiento creativo, pienso que bailaremos o haremos cualquier actividad que se relacione con rodar por el piso. No soy muy bueno en esto, no me muevo tan bien y no suelo expresarme de manera corporal, mucho menos frente a un grupo de personas tan grande como mi curso, me da vergüenza  y no me anima del todo.
Vaya, ahora debo entrar, y que agradable está aquí afuera, nos toca la clase con Daniel y ni idea donde esté la profesora Erna.  La sala, ordenada, con las sillas casi adheridas a la pared, nos deja apreciar un espacio muy grande al centro, casi todos podríamos ponernos a bailar allí.
Sinceramente, estoy muy distraído, si una mosca estuviera volando, la seguiría con la mirada por un buen rato, pero no es el caso y ahora, empezaremos a realizar una serie de ejercicios.
Formo parte del grupo uno. Aquí nos reunimos en el centro y nos recostamos en el suelo, que por cierto, dejaremos limpiecito. Siento muchas miradas sobre mí, lo cual es un poco absurdo sabiendo que hay alrededor de 25 personas más en las mismas condiciones que yo. Esto me recuerda a las veces en las que me quedo mirando el techo de madera en mi casa, buscando formas que parezcan animales o personas, es bastante relajante y comienzo a entrar en sueño, más ahora, que han apagado las luces.
Comienza la música, algo tenue y activa, perfecta para relajar el cuerpo. Se supone que nos dieron instrucciones claras de lo que debíamos ir haciendo a medida que transcurría esta pegajosa melodía. Debemos mover partes de nuestro cuerpo y sentir si realmente tienes dominio total sobre ellas, pero díganme algo, ¿Uno puede controlar a voluntad absoluta todas las partes de su cuerpo? Qué risa, porque debimos vernos bastante graciosos intentando mover las caderas y los dedos de una manera tan descoordinada. No puede ser, mi coordinación motriz es un asco, ahora me doy cuenta de que tengo suerte de saber caminar, necesito aprender a coordinarme.
Lo hice mal a mi parecer, mi profesora me diría que aquí las cosas no se hacen mal, eso es lo que siempre recuerdo en todas las clases.
Por suerte, ya nos levantamos del suelo, donde el olor a pies transpirados me tenía algo ahogado. Aún hay más, debemos movernos al ritmo de la música, para mí es bailar. Bailo con la Javi de manera bastante alegre, cosa que no me permite dejar de sonreír, nos movemos en un intento sincronizado e improvisado según lo que queramos, es simplemente divertido.
Luego de toda esta actividad que me dejó bastante alegre, debemos observar algo parecido con el grupo número dos. Ahora puedo sentir lo que ellos sintieron al vernos acostados en el piso como sacos de papa, cosa que da para más risas.

Espero que nuestra siguiente clase de ETO sea igual de divertida.




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