jueves, 5 de junio de 2014

Para ti con cariño...

Después de tanto estudiar, siempre hace falta alguna actividad de tiempo libre, y aunque lo que más falte en este momento sea el tiempo, nunca esperé que en la universidad tuviera que dibujar.
Ya lo repetí en muchas oportunidades, pero no puedo dejar de hacerlo. Para mí, la felicidad se encuentra al final del lápiz, donde la simple mezcla de colores crea mundos maravillosos repletos de ideas que dejan boquiabierto a cualquiera.
Mi pasión fluye, y junto a eso, aprovecho la instancia para crear unos carismáticos “mail arts” para mis queridas amigas (antes no les decía amigas).
El dibujo me inspira a muchas cosas, pero la emoción me deja pasmado a la hora de crear. Sin embargo, luego de golpearme la cabeza con el teclado un par de veces, se me ocurre darle un dibujo a la Vale con el significado del tema que nos tocó: expresión.
¿Qué es la expresión?
Resulta interesante pensar en este concepto tan abierto e intentar plasmarlo en la hoja de papel, sin embargo, descubrí que para mí, la expresión es mucho más que la libertad de ser uno mismo. En lo personal, lo relaciono con el color.


Aún me faltan 4 dibujos para regalar, y decido dejarme llevar por lo primero que se me venga a la mente, pensando en lo mucho que quiero a mis amigas y lo que he logrado ver en este tiempo que llevamos juntos.
La Javi, creatividad…la Geri, música…la Cami, arte abstracto…la Nía, rudeza. Al parecer las logro conocer, porque sus caras al ver mis regalos me llenaron el corazón de alegría. Les sorprendió que de verdad se sintieran identificadas.




Cada regalo que ellas me entregaron, fue hecho con un fin especial. Me gusta la sensación de saber que otro piensa en mí durante su tiempo libre. Es gratificante formar una parte especial en la vida del otro.


Hoy presentamos cada trabajo y observamos lo mucho que les emocionó a todos la entrega de estos obsequios tan especiales, pero no lo disfruté del todo, ya que fue muy apresurado y faltó mucho que decir, que rabia…pero en fin, es lo que hay, tal como dice un buen amigo.
Fue una clase hermosa. Las caras, expresiones, regalos, movimientos y entusiasmo de cada uno de mis compañeros es algo inolvidable. Aquí es donde se desglosa el alma, mostrando pedazo a pedazo el sentimiento de querer hacer algo por el otro, jugando con la dedicación de los actos y poniendo a prueba la creatividad y fluidez de tu mente. Simplemente algo que da más de lo que se espera, algo que incluye todo en un simple detalle, algo que dice más de lo que se ve.
Con una sonrisa denotando satisfacción me dirijo a observar un regalo que me llamó mucho la atención. Fue el que me dio Geraldine. En este obsequio se logra apreciar un miedo y una solución, pero sólo funciona una vez, cosa que me llama aún más la atención. Sin embargo, cuando necesite de él, lo usaré.

Gracias.




jueves, 29 de mayo de 2014

La historia de un mimo

No soy una persona que suele expresar lo que siente de manera verbal, se me hace difícil sabiendo que reprimí mucho de mí durante 5 años, aprendiendo a llevar sentimientos por mi cuenta. Sin embargo, hoy fue un día especial, me sentí acompañado.
El tener a alguien en quien confiar es difícil de encontrar. En los 18 años que he vivido me he dado cuenta que la vida te trae muchas sorpresas, y que en este instante comienzo a vivir una etapa llena de cambios. Quizá sea el momento para ser quien realmente soy.
Debería estar nervioso por tener una presentación donde me deba dejar fluir, sin embargo, hay algo que me dice que no será así. Habrá que acompañar este acto con un buen disfraz, y no se me ocurre nada mejor que un mimo.


¿Por qué un mimo, te preguntarás?
Bueno, debo expresar mis metas e ideales, mis sueños y deseos, debo ser quién realmente soy de una manera creativa, algo que quiero que me represente. Escogí mi preferencia sexual.
Ser gay no me hace ni más ni menos que otros, soy una persona que sólo cambia un gusto. Seguiré siendo el mismo que siempre ha estado para los demás.
Ser mimo representa silencio, un silencio que reflejé en las personas que callan, que no son capaces de expresar lo que sienten, que son personas discriminadas. Quiero romper ese silencio.
Desde un principio tenía la idea de hablar respecto al tema de manera objetiva, sin embargo, al ver el rostro de cada uno de mis compañeros, la emoción me domina, y no puedo dejar de lado mi sentir frente a eso.
Agradecerles fue lo que quise hacer, lo que me salió del alma y lo que casi me hace derramar lágrimas en el escenario. Sin embargo, no pude dejar de sonreír, porque fue un momento hermoso que atesoraré en mi corazón.


Vi muchas presentaciones, cada una poseía algo especial y propio de cada uno. Con la cara llena de alegría, observaba estupefacto cada movimiento, gesto y mirada, también oía cada palabra que salía de sus bocas buscando el tono adecuado para saber qué era lo que querían transmitir.
Desde un principio, la carrera de Terapia Ocupacional se ha ido adentrando en mí. No estuve muy seguro, pero ahora siento que con cada momento que vivo en la Universidad, la carrera ya me es propia.
Luego de vivir la experiencia de hoy, rebosante de alegría, realicé un pequeño experimento para alegrar la vida de alguna persona. Estuve actuando de mimo en el metro con un cartel que decía: “Se regalan Abrazos”.
Qué increíble es observar la reacción de las personas, algunas muy necesitadas y otras poco inmutadas. Sólo sé que todas fueron capaces de devolverme la sonrisa, por más vergüenza que les diera, pude regalar algo a un desconocido sin nada a cambio, y creo que lo llevarán dentro de sus corazones.



PD: Sergio, te dedico esta entrada. Gracias por todos los momentos que he pasado contigo. ¡Feliz cumpleaños!

jueves, 22 de mayo de 2014

La careta en acción

No quiero caminar, no quiero estudiar, no quiero ir a clases. Lo único que quiero, es dormir.
Anoche, estuve preparando una linda máscara que mencione hace mucho tiempo atrás…pues bueno, la dejé para el último día, como muchos.
Hoy tenemos clases en el hospital psiquiátrico. La clase tiene que ver con movimiento creativo y creación de máscaras. Me quedo con la creación de máscaras, ya que mi intento improvisado de baile de la semana pasada fue bastante precario.
Creo que la máscara me quedó bastante bien, me gusta dibujar, y ahora descubrí que también soy bueno pintando con pinturas acrílicas en superficies texturizadas, sin embargo, no creo que nos dediquemos del todo a mostrar la máscara.



Nuestra clase empieza en una desaliñada sala, aquí es donde vuelvo a ver a la profesora Erna, que para mí había desaparecido hace varias semanas. Ella nos habla acerca del programa y sus respectivos cambios, mientras que Daniel está sentado detrás. Observo las máscaras de mis compañeros, intentando descifrar cómo las hicieron, con qué la hicieron, cuándo la hicieron y si son capaces de reflejarse a sí mismos en esta cáscara de yeso y pasta muro. Hay muchas que me llaman la atención, como las de Karla y Daniela.
Luego de la llamada de atención que recibí por estar distraído nuevamente, comenzamos a agruparnos acorde a nuestros RUT. Ahora, luego de ordenarnos de esta manera, ponen música y comenzamos a saludarnos entre todos  de maneras bastante peculiares. Ha sido la clase menos común que he tenido, pero fue muy bueno cambiar de esquema e improvisar un poco. Me reía mucho tocándole las orejas, codos, brazos, manos a mis compañeros, era un festival de manoseos, quizá cuánto bicho nos agarramos ahí.
Listo, ya nos tocamos, sólo falta bailar y mostrar las máscaras. La parte del baile no es mi preferida, aún más viendo a Karla y Geraldine (bailarinas “bacanes”) comenzar la improvisación. Es bastante desmotivador, pero al fin y al cabo igual me integré de manera tardía a una especie de movimiento parecido a las algas. Nuevamente, formaba parte del grupo 1, luego veríamos al grupo dos, que sería más o menos lo mismo.



Luego de una serie de ejercicios, llega la parte que más esperaba: “la presentación de las máscaras”. Qué emoción, me gustó mucho mi máscara y no temo mostrarla, pero va acompañado de movimiento creativo, “cagué”.
Llegó el momento de mostrar mi máscara acompañado de la música mientras todos observan, creo que le llaman “pánico escénico”.
La música comienza, y para mi mala suerte, no me gusta esa música. No sé qué hacer, intento caminar, mover los brazos, las piernas, pero no puedo. Siento que en cualquier momento voy a tener que retirarme angustiado por mi mala participación hasta que recuerdo ser yo.
Les coqueteo a mis amigas y le beso la mano a una de ellas, recibiendo muchos aplausos y risas. Me siento bastante satisfecho con mi presentación.

Creo que poco a poco empiezo a entender el motivo de esta clase…


jueves, 15 de mayo de 2014

Para mí esto es baile.

Embobado por el amor, me encuentro a las afueras de una nueva clase de ETO. Hoy nos toca un tema relacionado con el movimiento creativo, pienso que bailaremos o haremos cualquier actividad que se relacione con rodar por el piso. No soy muy bueno en esto, no me muevo tan bien y no suelo expresarme de manera corporal, mucho menos frente a un grupo de personas tan grande como mi curso, me da vergüenza  y no me anima del todo.
Vaya, ahora debo entrar, y que agradable está aquí afuera, nos toca la clase con Daniel y ni idea donde esté la profesora Erna.  La sala, ordenada, con las sillas casi adheridas a la pared, nos deja apreciar un espacio muy grande al centro, casi todos podríamos ponernos a bailar allí.
Sinceramente, estoy muy distraído, si una mosca estuviera volando, la seguiría con la mirada por un buen rato, pero no es el caso y ahora, empezaremos a realizar una serie de ejercicios.
Formo parte del grupo uno. Aquí nos reunimos en el centro y nos recostamos en el suelo, que por cierto, dejaremos limpiecito. Siento muchas miradas sobre mí, lo cual es un poco absurdo sabiendo que hay alrededor de 25 personas más en las mismas condiciones que yo. Esto me recuerda a las veces en las que me quedo mirando el techo de madera en mi casa, buscando formas que parezcan animales o personas, es bastante relajante y comienzo a entrar en sueño, más ahora, que han apagado las luces.
Comienza la música, algo tenue y activa, perfecta para relajar el cuerpo. Se supone que nos dieron instrucciones claras de lo que debíamos ir haciendo a medida que transcurría esta pegajosa melodía. Debemos mover partes de nuestro cuerpo y sentir si realmente tienes dominio total sobre ellas, pero díganme algo, ¿Uno puede controlar a voluntad absoluta todas las partes de su cuerpo? Qué risa, porque debimos vernos bastante graciosos intentando mover las caderas y los dedos de una manera tan descoordinada. No puede ser, mi coordinación motriz es un asco, ahora me doy cuenta de que tengo suerte de saber caminar, necesito aprender a coordinarme.
Lo hice mal a mi parecer, mi profesora me diría que aquí las cosas no se hacen mal, eso es lo que siempre recuerdo en todas las clases.
Por suerte, ya nos levantamos del suelo, donde el olor a pies transpirados me tenía algo ahogado. Aún hay más, debemos movernos al ritmo de la música, para mí es bailar. Bailo con la Javi de manera bastante alegre, cosa que no me permite dejar de sonreír, nos movemos en un intento sincronizado e improvisado según lo que queramos, es simplemente divertido.
Luego de toda esta actividad que me dejó bastante alegre, debemos observar algo parecido con el grupo número dos. Ahora puedo sentir lo que ellos sintieron al vernos acostados en el piso como sacos de papa, cosa que da para más risas.

Espero que nuestra siguiente clase de ETO sea igual de divertida.




jueves, 24 de abril de 2014

La inteligencia musical.

Dicen que la música es un medio que te transporta a otro mundo. Para otros, endulza los momentos más amargos de la vida. O simplemente, es buena compañía. Para mí, en la reciente  entrada que tuve a esta bella expresión artística en forma de sonido que cautiva a tus oídos, es inspiración.
Qué bello es disfrutar la compañía del silencio, pero gozar de una buena melodía no le hace daño a nadie. La forma de coordinar los sonidos que vienen de distintos instrumentos, es simplemente magnífico. No conozco muchos estilos musicales, y mucho menos hablar de grupos y modas, simplemente, si me gusta, me lleva a crear.
Mis pasiones fluyen aún más si es en torno a una buena canción. ¿Ya les había dicho que parezco un niño en una dulcería cuando tengo un lápiz en la mano? Creo que sí, pero en fin, mi pasión es el dibujo a mano alzada y la música me permite mantener un flujo constante. Por alguna razón, siempre que dibujo, suena la misma canción en un momento determinado de mi inspiración, se titula “99Luftballons”.
Creo que me distraje del tema, porque fue un día bastante interactivo y rítmico. Ahora, yendo al grano, me encuentro en el patio de mi escuela, acabo de darle unos dulces a Andrea, Felipe y Diego, que son compañeros de segundo año.
El día es precioso, las hojas caen suavemente bailando  a manos del viento y  el sol brilla entregándonos un calor propio de otoño. Ha llegado… ¿nuestra tercera? ¿cuarta?... realmente no sé qué clase de ETO nos corresponde hoy, pero ya estoy entrando al taller de manualidades.
Es interesante la manera en la que trabajamos, no deja de sorprenderme y hoy nos toca interactuar con instrumentos musicales. De hecho nunca he sido tan bueno en el ámbito musical, pero nunca es tarde para aprender algo nuevo.
Entre las improvisadas melodías que ahogan el silencio, ahí estoy yo, tocando la guitarra. No me llevo bien con las guitarras, pero su sonido es tranquilo, relajante y motivador. Me estoy moliendo los dedos con las cuerdas.
Durante mi pobre intento de músico profesional nos convocan en grupos para seguir descubriendo a mi pequeña compañera instrumental. Con mis pares, empiezo a improvisar algo de música y nos sale bastante bien al momento de presentárselo a los demás. Pero no es el fin de la clase. Me he ofrecido para tocar algo que inspirara una sensación frente a los demás. Me ha tocado: “Carnaval”.
Parece una pequeña fiesta frente al escenario y me emociona mover las maracas. Son más amigables que mi guitarra, pero aún así, intentaré aprender a tocarla.
Me siento satisfecho, fue un día estupendo y la clase ya acaba. Demasiada música me da ánimos de mover la cadera, y no puedo dejar de hacerlo. Ahora sólo queda volver a casa y descansar un buen rato, tal vez dibuje.
PD: Esta entrada es para ti, Valeria (Facebook bajo su consentimiento). Gracias por ser una inspiración en mi vida, te adoro.




viernes, 28 de marzo de 2014

Una obra majestuosa.

Recordando  unas de las cosas que más me han gustado en ETO, aparece una obra de teatro que tuvo lugar en el Centro Cultural GAM. La obra montada por José Luis Vidal se titulaba: “Rito de Primavera”. Valió la pena más de lo que se percibía. Fue simplemente una actividad espectacular.
A continuación compartiré con ustedes un fragmento de un ensayo que relata las sensaciones y emociones percibidas por el grupo que me acompañó a ver la obra:


“El lugar es maravilloso. El arte fluye en cada milímetro de cobre recubierto sobre los próximos estrenos, y el detalle del atardecer hace brillar un hermoso muro repleto de dedicatorias, algunas anónimas.
Caminando a la sala de la obra, con más entusiasmo del esperado, nos damos cuenta de que esta obra es mucho más de lo que esperábamos. Nunca había visto algo así.
Nos  vemos sorprendidos por el juego de sensaciones que se destinan a nuestro rol.
Nuestros pies han quedado cautivados tras pisar la suave y fría arena.
Tomándonos de las manos recorremos una senda oculta bajo las capas de la oscuridad de una manera precavida y llamativa, generando incertidumbre en nuestras almas mientras un suave y dulce rocío, similar al agua, nos llama a participar de una manera inevitable en la obra.
Aún sintiendo incertidumbre, nos ubicamos en nuestros lugares y esperamos el inicio de la representación. Sin embargo, no logramos captar el comienzo de la obra hasta que diversas figuras humanas han sido iluminadas por un tenue rayo de luz naranja. Estupefactos al darnos cuenta de la desnudez de los actores, damos paso a la vergüenza, a la observación, a la risa y al descubrimiento de la distinción de la forma de cada persona en un aspecto físico.
Sentimos miedo al no conocer el rol que jugábamos, debido al fuerte contacto visual y a la penetración de nuestro espacio privado.
Cuando escuchamos un fuerte estruendo, nos sobresaltamos y tranquilizamos al ver que los actores se vestían, dando inicio a una serie de escenas copadas de expresiones corporales, emocionales y sensitivas.
La belleza y majestuosidad del movimiento en libertad bajo el control de una coreografía implícita marca el desarrollo del instinto humano, nos enamora.
Escucharlos cantar nos lleva a la plenitud de una beldad propia de nuestro interior desconocido combinado con la extrañeza que sentimos al no comprender todos los significados de los bailes y gritos.

Existe tensión, los bailarines se acercan a nosotros y nos invitan a bailar. De una manera avergonzada, pero a la vez participativa, nos unimos a la carismática danza, dejándonos llevar por el ritmo de la pieza musical. La relajación empieza a ocupar nuestro ser, logrando unirnos al ritual.
La obra está dando cierre y nos encontramos inmersos en la naturaleza. Engatusados  por los sonidos de aves, insectos, corrientes de aire, caídas de agua, roce de plantas, perdemos la noción del tiempo y espacio, renaciendo desde la forma más pura en un nuevo despertar, abrimos los ojos y nos damos cuenta de que es primavera”.





jueves, 27 de marzo de 2014

La magia de una careta.

No he tardado en adaptarme a este mundo universitario, las actividades que realizamos durante la “Semana Mechona” me traducen que la vida de un estudiante consta de ámbitos que abarcan más que sólo el área académica. Esto también nos lo han enseñado en nuestra primera semana oficial de clases en relación a nuestra profesión.
El ser humano es un individuo óptimo al desarrollo tanto personal como colectivo, es un ser integral en constante cambio íntimamente relacionado con la naturaleza de sus actos.
La introducción a mi carrera luce prometedora en todos los sentidos. Cada vez que me dirijo a la escuela, una sensación de paz se apodera de mí, tratando de cautivarme bajo un ambiente pleno y equivalente a la naturaleza. Estos momentos de relajación son necesarios cuando uno se ve inmerso en toda clase de pensamientos que te distraen de tus responsabilidades y prioridades. Creo que a todos nos pasa de vez en cuando.
Espero una nueva sesión de ETO, el sol cede ante el cambio de temporada reciente y los árboles adornan de manera majestuosa e irregular un fondo celeste sobre mí. El programa informa la confección de unas máscaras que deberían reflejar nuestra personalidad, y me parece fantástico poner a prueba mis habilidades artísticas.
Nuevamente, a la hora de entrar, se presentan diversos materiales. En este caso, servirán para cubrirnos la cara de vendas para moldear nuestros rasgos lo más cercano a la perfección propia.
Luego de oír las instrucciones, conformamos grupos y empezamos a humedecer las tiras de yeso para unirlas a nuestro rostro. Me tumbo en la mesa junto a Manu y nuestras compañeras empiezan la acción.
Se siente tan extraño, no acostumbro a cubrir mi rostro, me desespera en cierto sentido. Sin embargo, dejo de luchar contra el nerviosismo y me dejo llevar por la técnica que imparten las manos sobre mi cara.
Está muy frío y evito las carcajadas a toda costa, ya que no quiero arruinar la paciencia y dedicación de mis compañeras. Es relajante y aguanto el ímpetu de echar una siesta, pero cuando abro los ojos, ya han terminado con “mi tratamiento facial”.
Sólo soy capaz de emitir sonidos que se ahogan en vagos intentos de palabras, y cuando una niña busca papel higiénico, me acerco a ella, le doy un poco y le genero una sonrisa a causa de mi rostro cubierto.
Ya es hora de sacarse el molde. Con cuidado remuevo la dura capa de yeso que parece tener una forma irregular, pero cuando la veo, me impresiona el parecido que tiene a mis rasgos. No puedo dejar de tocarla. Pienso en que de esta forma debo verme para los demás, es decir, veo cierta parte de mí desde un punto de vista totalmente nuevo. Es asombroso.

La clase termina y todos parecen contentos con sus máscaras. Ahora sólo falta esperar a pintarlas para que logren distinguir la personalidad de cada uno, porque al fin y al cabo, el objetivo de esta clase es conocerse a sí mismo.